América Latina busca 250.000 millones de dólares al año para proyectos de infraestructuras. Esa es la cifra que necesita para cubrir el enorme déficit que la región tiene en carreteras, ferrocarriles, redes eléctricas y comunicaciones. “Esa brecha requiere invertir al menos el doble de lo que se ha hecho, tanto inversión pública como privada”, según Enrique García, presidente del
Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).
La región tiene un atractivo difícil de ignorar, dado que es una de las pocas cuya economía crece a pesar de la crisis internacional, al menos de momento. “Los últimos años han sido los mejores en términos macroeconómicos. Pero hay que crecer por encima del 6% y, para ello, son necesarias reformas para un modelo más competitivo y las infraestructuras son una de las claves”, según el presidente del CAF.
Pero con el dinero público y los préstamos de los organismos multilaterales no hay suficiente para cubrir la demanda de proyectos, por lo que la colaboración de la empresa privada es clave. “Para invertir fuera, las empresas necesitamos una alta capacidad técnica, capacidad financiera, una buena reputación en los mercados financieros e implantación local”, dijo el presidente de Acciona, José Manuel Entrecanales. No fue el único atraído por la posibilidad de hacer negocio en América Latina. Empresas como ACS, OHL y Ferrovial estuvieron presentes, entre otras, muchas con negocios ya en la región. “Para invertir es necesaria la estabilidad política y la seguridad legal”, insistió Antonio García Ferrer, vicepresidente de ACS.
Brasil constituye uno de los destinos más atractivos para los empresarios (es el cuarto del mundo, tras China, Estados Unidos e India). La potencia emergente creció a un ritmo anual superior al 4% durante la última década. El país lanzó en 2011 un plan de inversiones para impulsar el crecimiento de 477.000 millones de dólares hasta 2014. Este programa incluye proyectos para carreteras (unos 25.000 millones de dólares), ferrocarriles (23.000 millones, sobre todo para líneas de alta velocidad cuya concesión se abrirá en el segundo semestre de 2012) y aeropuertos (11.000 millones).
Chile es otro país con potencial. Contrariamente a lo que sucede en España, la construcción está creciendo a un ritmo del 9% en el país sudamericano, frente al 4% de la economía chilena. “La inversión en infraestructuras ahora equivale al 3% del PIB, pero se necesita un 5%-6%”, explicaba Gastón Escala, presidente de la Cámara Chilena de la Construcción. Si como prevé, el país invierte lo necesario, la cantidad acumulada alcanzará los 100.000 millones de dólares en 2018.