El primer ministro de Italia, Mario Monti, reclama más "margen de maniobra" y "apoyo moral" por parte de Alemania y otros socios comunitarios para que los países afectados por la crisis que aplican ajustes y reformas puedan tener éxito.
En una entrevista que adelanta hoy por el semanario político alemán Der Spiegel, Monti asegura que teme que la crisis de la deuda termine por romper Europa. Cree el jefe del Gobierno de Italia que “la tensiones provocadas por la crisis del euro ya muestran rasgos psicológicos de una disolución de Europa”. Monti ve una brecha entre el norte y el sur, “con prejuicios mutuos inquietantes que hay que combatir”. El exbanquero compara la construcción europea con una catedral “de la que el euro es hasta ahora la torre más perfecta”. Si el euro “se convierte en un factor de disenso” en el continente, “quedarán destruidas las bases del proyecto europeo”. Monti pide a los socios europeos del norte que concedan “mayor margen de maniobra a los países que siguen las recomendaciones europeas con mayor fidelidad”. No se trata “de más ayudas financieras, sino de apoyo moral”.
El mandatario italiano celebra explícitamente las declaraciones del presidente del Banco Central Europeo (BCE), su compatriota Mario Draghi. Este dijo que el mercado de deuda soberana esta “gravemente alterado” por la crisis de confianza. Draghi anunció que el BCE comprará deuda de los países más afectados por la crisis, siempre y cuando estos soliciten oficialmente las ayudas a los fondos de estabilidad europeos, lo cual les obligará a aceptar más condiciones y nuevos ajustes. Algunos políticos conservadores alemanes, sobre todo en la Unión Social Cristiana bávara (CSU) han criticado estos días a Draghi, al que acusan de favorecer a Italia desde el BCE. En cambio, el Gobierno de Angela Merkel ha dado señales discretas de apoyo al jefe del banco emisor.
De la entrevista a Monti cabe destacar también su petición a los Gobiernos europeos de que agoten su margen de acción ante los respectivos parlamentos. El Primer Ministro considera que las negociaciones europeas no deben quedar maniatadas por las Cámaras legislativas porque esto impediría los acuerdos y “terminaría probablemente por romper Europa”. Como ejemplo, Monti pone su propia flexibilidad en las últimas reuniones: “El Parlamento italiano esperaba que impusiéramos los eurobonos”. La oposición de Alemania o Finlandia a esta medida habría impedido los pactos si Italia o Francia no hubieran abandonado la exigencia de eurobonos.