El G-20 empezó a contrastar si los objetivos fijados en las siete cumbres celebradas hasta ahora se cumplen. En esta primera autoevaluación, publicada al término de la cumbre de Los Cabos en México, España suspende en el ajuste presupuestario, pese a subrayarse que “un esfuerzo estructural muy notable” y que “se está poniendo en práctica un plan de recorte del déficit”.
El informe del G-20, construido a partir de las estimaciones del Fondo Monetario Internacional, advierte que España “pude incumplir el objetivo marcado para 2013, como consecuencia de la debilidad de la economía y la reestructuración del sistema bancario”. En este último punto, el informe del G-20 coincide con lo dicho por Bruselas: el crédito de la UE a la banca a través del estado español desembocará en un aumento del déficit y no sólo de la deuda pública.
España, como miembro del G-20, se había comprometido a reducir su déficit de 2010 (9,3%) a al menos la mitad en 2013, aunque los planes del Ejecutivo siempre pasaron por cumplir con el 3% pactado con Bruselas. Con el magro avance cosechado en 2011 (según la última estimación del Gobierno, apenas se redujo al 8,9%), el G-20 duda que se alcancen los objetivos, más aún en un país en recesión. La Comisión Europea tampoco lo cree y está dispuesta a ampliar en un año el plazo para el ajuste presupuestario.
Según la evaluación del G-20, España también necesitará “medidas adicionales” para estabilizar, o empezar a reducir, su nivel de deuda pública en 2016, el año pactado en la cumbre de Toronto. Por lo pronto, el rescate a la banca española, si se acaba pidiendo buena parte de los 100.000 millones de euros ofrecidos por la UE, puede elevar ese nivel del 67% con el que acabó 2011 a cerca del 90% del PIB.