El primer ministro griego, Antonis Samarás, inició su gira de contactos internacionales para conseguir “un poco más de aire” para cumplimir las exigencias con las que se selló su rescate financiero. La primera parada era con el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker. Samarás carga con un nuevo recorte que debe aligerar las cuentas griegas. Aunque hasta ahora se había cifrado ese nuevo ajuste en 11.600 millones de euros, una fuente relacionada con el ministerio de finanzas reveló que podría ser superior, según aseguró el diario Financial Times. “El recorte total del gasto puede ser superior, en torno a 13.500 millones (o el 6,8% del PIB)”, señalaron esas fuentes.
La visita de Juncker a Atenas sólo sirvió para que cada uno de los dos bandos negociadores insista en sus ideas. Mientras Samarás pide flexibilidad para cumplir con sus compromisos, el representante de los gobiernos de la zona euro deja la suerte de Grecia al dictamen de los inspectores que llegarán a Atenas a principios de septiembre. A la espera de conocer el informe final de la troika -FMI, Comisión Europea y Banco Central Europeo-, Juncker desplegó un discurso duro. “La pelota está en el tejado de Grecia. Esta es su última oportunidad”, dijo tras recordar que el país que se enfrenta a “una crisis de credibilidad” pese a los “enormes” esfuerzos que ha hecho.
Juncker insistió en el discurso oficial que se oye en Bruselas sobre la posible ruptura de la unión monetaria. “Nadie contempla Europa sin la contribución de Grecia”, dijo, olvidando en ese “nadie” a los numerosos líderes de la coalición de gobierno de Alemania y de otros países del norte que en las últimas semanas jugaron con la posibilidad de dejar caer al socio más débil del euro. Quizás en ellos pensaba el presidente del Eurogrupo cuando dijo que los rumores que surgen “día tras día” sobre la salida del euro dificulta el proceso privatizador al que comprometió Grecia. “Si estas personas se callaran, sería más fácil”, lanzó.
Samarás reclama confianza y en una entrevista que aparecerá en el periódico alemán Süddeutsche Zeitung, se presenta como el último garante de que Grecia pagará. “Los alemanes y todos los demás recuperarán su dinero. Lo garantizo personalmente”, asegura.