Las líneas del rescate a la banca española están claras. Los ministros de finanzas de los 17 países de la Eurozona forzarán al sector a hacer un esfuerzo importante para reforzar sus recursos propios. Las entidades españolas deberán elevar hasta el 9% su capital de máxima calidad o core capital, según fuentes europeas. El objetivo es incrementar los fondos que garanticen la viabilidad, incluso en una coyuntura muy negativa. Hasta ahora solo los bancos considerados sistémicos estaban obligados a alcanzar ese umbral del 9%.
El Eurogrupo reforzará además la supervisión y la obligación de la banca de suministrar información sobre sus necesidades. Con todas estas medidas, la UE espera que una crisis como la actual no vuelva a repetirse. El problema es que los nuevos requisitos de capital amenazan con restringir aún más el crédito y, por tanto, hacer todavía más difícil la salida de la recesión.
Todo apunta a que los responsables de finanzas asumirán un acuerdo político que, una vez que haya pasado por los parlamentos de los países, se ratificará en un memorándum. Este contrato se aprobará en un Eurogrupo el próximo 20 de julio. Será a partir de entonces cuando el dinero esté disponible. Las entidades podrán ir disponiendo de una línea de crédito con el tope de 100.000 millones de euros. Habrá que esperar hasta entonces para saber a cuánto asciende finalmente la factura generada por los excesos cometidos por los bancos.
Además de establecer las características del préstamo -plazo de devolución, tipos de intereses, periodo de carencia-, el Eurogrupo está de acuerdo en la creación en España de un banco malo, también conocido como sociedades de gestión de activos. El acuerdo incluye que estos activos se contabilicen a su valor razonable, y no al de mercado, lo que supone un cierto alivio para el sector.