El crecimiento económico de Estados Unidos se aceleró en el cuatro trimestre de 2011, a una tasa anualizada del 2,8% del Producto Interno Bruto (PIB). Es un ritmo que mejora en un punto porcentual el registrado en el trimestre precedente. Sin embargo, está tres décimas por debajo a lo que esperaba Wall Street y sigue siendo insuficiente para hacer frente a la elevada tasa de paro.
Es el mejor registro trimestral en año y medio. El motor de este repunte fue el consumo privado, impulsado por la temporada de compras navideñas, y la evolución de los inventarios. El gasto de los hogares subió un 2%, tres décimas más que en el tercer trimestre. También influyó el alza del 4,7% en las exportaciones, frente al 4,4% de las importaciones.
Se trata de la primera lectura del indicador, sujeta a dos revisiones. Y confirma que Estados Unidos fue capaz de capear las tensiones de la crisis de la deuda soberana en Europa, donde no se descarta habrá una contracción en la recta final de 2011. La tasa de crecimiento para el tercer trimestre queda en el 1,8%, en el 1,3% durante el segundo y en el 0,4% el primero.
Para el conjunto del año, la tasa de expansión preliminar fue del 1,7%, frente a un crecimiento del 3% en 2010. Con la idea más o menos clara de lo que pasó en el turbulento cuarto trimestre, la atención se dirige a anticipar el rendimiento de la economía a lo largo de 2012. La Reserva Federal acaba de rebajar ligeramente sus previsiones y anticipa una expansión del 2,5%.
Buscar temas relacionados