Alemania había capeado bien el repunte de la crisis en Europa. Más aún, su robusto crecimiento en el arranque del año (0,5% en tasa trimestral) fue lo único que evitó que la zona euro entrara en recesión pese a que un tercio de los Diecisiete sí enlazaban dos o más trimestres con el PIB en retroceso.
Pero las estadísticas publicadas en los últimos días confirman que la economía alemana se desfonda, que empieza a notar los efectos de la falta de actividad en buena parte de Europa, atenazada por los ajustes y las tensiones financieras. La desaceleración de Alemania y la incorporación de Francia al club de los números rojos, abocan a la zona euro a otra recaída, apenas unos meses después de la que encajó al cierre de 2011.
La cosecha estadística de la economía alemana en los últimos días corrobora que la actividad en el segundo trimestre no fue tan pujante como el inicio del año. La Oficina Federal de Estadísticas informó que las exportaciones cayeron más de lo previsto: en junio, Alemania exportó un 1,5% menos que en mayo, cuando los expertos pronosticaban un retroceso del 1,3%.
El descenso de las ventas al resto de la zona euro explica la caída. No obstante, en la comparación anual, las exportaciones aún crecen un 7,4% y las compañías alemanas esperan que 2012 termine con un aumento del 4% respecto al año pasado.
Más significativo aún es el índice de producción industrial, que los analistas suelen interpretar como un adelanto de la evolución del PIB. En junio, la producción industrial alemana fue un 0,9% menor que en mayo, también un dato peor de lo esperado. Y en la comparación anual vuelve a territorio negativo (-0,3%), algo que no ocurría desde la Gran Recesión de 2009. El Ministerio de Economía relacionó este dato con el retroceso en los pedidos de la industria, un 1,7% respecto a mayo, que se conoció el martes.
En el Ministerio de Economía enfatizan que “no se puede reconocer un cambio de tendencia” a medio plazo. Los analistas creen que la demanda interna podría compensar parcialmente la caída de las exportaciones. Pero el Bundesbank calcula ahora que el consumo alemán solo crecerá un 0,6% en 2012, en lugar del 1% que habían previsto antes.
Si bien nadie espera que Alemania caiga en la recesión de sus vecinos, diversos institutos económicos son más pesimistas que el Gobierno, que augura un avance del 0,7% para el conjunto del año. La previsión más común es que el PIB alemán habría crecido un 0,2% en el segundo trimestre, muy lejos del 0,5% registrado en el arranque del año. Y algunos como el instituto IFO, que elabora un índice de confianza empresarial en caída libre desde el arranque del año, apuestan por el estancamiento.