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La denuncia por acoso sexual que remece al Comité Olímpico

La Inspección del Trabajo asegura que el gerente de Finanzas tuvo "conductas indebidas y repetitivas en el tiempo con diferentes mujeres".

La denuncia por acoso sexual que remece al Comité Olímpico

Jefe de Finanzas del COCh debió enfrentar denuncia por acoso sexual. Foto: Agencia Uno

AS Chile

El 17 de noviembre de 2017, Camila Olivares (29), analista de proyectos de ADO Chile y coordinadora de socios del Team Chile, presentó ante la Inspección del Trabajo una denuncia por acoso sexual contra Antonio Bermúdez, gerente de Administración y Finanzas del Comité Olímpico (COCh) y ADO. Seis días después se inició una largo proceso que está cerca de terminar. La denunciante está fuera de la institución. La corporación debe pagar más de $10 millones y quedó un denso clima laboral.

La exfuncionaria dijo que las acciones comenzaron en mayo de ese año. Sin embargo, una situación del 16 de noviembre -un día antes de la primera denuncia- desencadenó el escándalo. Así lo relató ella misma, según documentos disponibles en el Poder Judicial: "El Sr. Bermúdez sostuvo mi cabeza rodeando mi cuello con su mano derecha, con fuerza desmedida acercándose a mi cara y diciéndome reiteradas veces 'dame un beso', obligándome a darle un beso en la boca. Como yo no quería, comencé a empujarlo con ambas manos sobre su pecho con la intención de alejarlo de mi cara diciéndole 'No, don Antonio' repetidas veces".

La Inspección del Trabajo realizó cuatro entrevistas a funcionarios de alto cargo, incluidos el demandado y Miguel Ángel Mujica, presidente del Comité Olímpico, quien asumió en octubre de ese año en reemplazo de Neven Ilic. La máxima autoridad mencionó que no había tenido contacto con ninguna de las partes y que esperaría el resultado de esa investigación para tomar acciones.

 

Bermúdez se defendió el 28 de noviembre pasado. Aseguró que "no recordaba claramente" algunos hechos, tildó de "broma" otros y negó el resto, de acuerdo a lo que relató la fiscalizadora Marcela Figueroa en su informe final. "Reconoció que saludaba a algunas mujeres con un beso en la frente o en la cabeza, y que en ningún caso ha realizado roces o abrazos de ningún tipo", dice el texto.

Mientras tanto, Camila Olivares recibía permiso con goce de sueldo como medida de resguardo. Días después entregó una licencia médica y extendió su ausencia laboral. Durante esa etapa, el organismo fiscalizador recurrió a 10 testigos que trabajan o lo habían hecho cerca del acusado: ocho personas, de identidad reservada, reafirmaron los dichos de la joven y cuestionaron ciertas conductas de Bermúdez.

El 22 de diciembre terminó la investigación y casi tres semanas después, la Inspección Comunal notificó a Alejandro Rodríguez, gerente general de ADO Chile, con el resultado favorable a la denunciante: "Se establece que las conductas del denunciado son repetitivas en el tiempo, con distintas mujeres, todas ellas jóvenes y vulnerables, que han debido soportar con temor, vergüenza, rabia, impotencia entre otros sentimientos (...) los asedios, proposiciones y consecuencias de la negativa a estos acercamientos".


 

AMONESTACIÓN, HOSTIGAMIENTO Y PROCESO JUDICIAL

Frente a este contexto, el documento firmado por el inspector Miguel Soto instruyó al Comité Olímpico a aplicar sanciones contra Bermúdez y emitir un comunicado entre los trabajadores. ¿Cuál fue el castigo? La institución amonestó al acusado a través de una carta y envió un mensaje a sus funcionarios. Ninguna de esas dos situaciones dejó conforme al área de marketing del COCh -donde se desempeñaba Olivares- que envió un texto de reclamo al directorio el 27 de febrero.

Ahí comenzó la segunda arista de la historia, pues la afectada acusó que tras la investigación, sufrió gritos, descalificaciones y hostigamiento laboral por parte de Antonio Bermúdez durante la jornada laboral. "Esta presión psicológica ha sido ejercida de forma consciente, ha tomado la forma de actos hostiles hacia mi persona con el fin de aislarme y humillarme", fue parte de un correo electrónico que la mujer envió a su jefe directo, Antonio Ibáñez, el 23 de marzo a las 16:15 horas. Este último fue uno de los que firmó la carta de apoyo. Tanto Ibáñez como el gerente general, Alejandro Rodríguez, quien antes le había manifestado el descontento a Bermúdez, fueron despedidos a fines de ese mismo mes.

Menos de 10 días después, Olivares fue trasladada de funciones al área de educación del Comité Olímpico. "Fue una represalia por haber denunciado el acoso sexual y laboral al señor Bermúdez", señalaría el 17 de mayo en la demanda que presentó contra ADO Chile en el 1° Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago. Frente a todo el escenario explicado, Olivares denunció la vulneración de sus derechos fundamentales. La corporación demandada se defendió el 22 de junio y señaló, entre otras cosas, que la demanda estaba fuera de plazo, pues se debió realizar "dentro de los sesenta días contados desde que se produzca la vulneración de derechos".


 

Cinco días más tarde, en la audiencia preparatoria, ambas partes llegaron a un acuerdo: ADO Chile tendría que pagar $10.400.000 para poner fin al juicio. El plazo final es el 13 de julio y desde el COCh informaron que cancelarán ese mismo día. En la llamada a conciliación también se puso fin a la relación laboral entre Olivares y ADO "por necesidades de la empresa".

Bermúdez permanece en su cargo. "Lo del directorio del COCh es confuso porque dicen algo, pero actúan de otra forma. Es cosa de ver que Bermúdez se mantiene, y Camila ya no está", aseguran fuentes relacionadas al tema. Pese a los intentos, ni el Ministerio del Deporte ni el IND se refirieron al tema.

El Comité Olímpico, en tanto, emitió una declaración ante la consulta de AS.com: "Esta es una situación que para nosotros está cerrada, tanto en términos judiciales como administrativos, habiéndose seguido todos los pasos legales para ello. Por respeto a los involucrados, no haremos comentarios".

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