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Escucha Chile: Ahora la Roja es candidata a ganar el mundial

Juan Cristóbal Guarello analizó el desempeño de la selección nacional tras finalizada la Copa Confederaciones.

Escucha Chile: Ahora la Roja es candidata a ganar el mundial

Copa Confederaciones y Vidal. Foto: Sergey Mihailicenko/Anadolu Agency/Getty Images

Juan Cristóbal Guarello, desde Rusia

Rusia empieza a preparase luego de este ensayo general que fue la Copa Confederaciones para el mundial que va a realizarse el próximo año. La sensación general es que resultó bastante bien, que Rusia va avanzando muy rápido a un mundial bastante, o muy bien organizado.

Los estadios que se presentaron para la Copa Confederaciones estaban todos impecables salvo algunos problemas puntuales. Tanto las salas de prensa como las comunicaciones –como todo el rubro técnico que es muy complejo– funcionaron muy bien. El transporte, la seguridad. En fin, todos los ítems que son parte del exigente cuaderno de cargos que la FIFA tiene para cada mundial de futbol.

En lo futbolístico la verdad es que quedó una sensación muy buena y optimista del funcionamiento general de Chile. De la manera que plantea los partidos. De la manera en que se enfrenta a cualquier rival no importando que estatura futbolística tenga. De que el futbolista chileno en definitiva –o esta generación– no tiene ningún complejo para enfrentarse a cualquiera. No le importa la historia, no le importa los títulos, no le importa los antecedentes inmediatos, no le importa nada. Le puede jugar a cualquiera y le puede ganar a cualquiera.

Fue conmovedor ver, por ejemplo con esa jugada de Emre Can agarrando esa pelota como si fuera un rugbista, cómo Alemania quemaba tiempo, miraba el cronómetro, simulaba lesiones. Todas las artimañas que uno podría suponer de un equipo sudamericano chico enfrentando a uno grande de Europa. Fue al revés: Chile terminó metiendo a Alemania contra a su propio arco, y la verdad es que mereció largamente no solo haber empatado sino haber ganado el partido.

 

Claro, la salvedad es que ésta no es la Alemania titularísima pero es un equipo muy potente, que sin tener a los mejores jugadores –le faltan cuatro o cinco al menos– de todas maneras es un equipo para estar entre los diez mejores de la FIFA. Es decir, Chile tuvo los argumentos en cuanto a su funcionamiento para haber ganado esta Copa Confederaciones, pero falló en los detalles.

El primer detalle es el finiquito. Es un problema que se viene arrastrando. Chile anotó pocos goles en la Copa Confederaciones. El porcentaje de conversión en relación a la cantidad de jugadas u ocasiones que gestó la selección nacional fue muy bajísimo. Pesó que Alexis Sánchez estuviera muy cansado, que venía baleado después de la temporada en Europa. Se le notó también a Cristiano Ronaldo. Pesó el mal momento de Eduardo Vargas. Chile necesita una alternativa. Se lesionó Mora, se lesionó Castillo, Sagal tuvo una ocasión clarísima y no fue capaz de definirla.

Es un problema grave de finiquito el que tiene la selección chilena. Se está manifestando y se va a manifestar en las eliminatorias dentro de poco. Recordemos lo que pasó contra Venezuela, que era un partido para golear y lo terminó ganando estrechamente. Lo que pasó contra Bolivia, el empate cero a cero en el Monumental más allá de que después la FIFA nos haya dado los puntos. A Chile le cuesta concretar.

El otro problema son los regalos defensivos –el gol contra Australia y el gol en la final– por la tendencia tal vez excesiva creo yo de siempre jugarla. El error de Marcelo Díaz es un error de funcionamiento. ¿Por qué? Porque él tiene mecánicamente casi programado el recibir y hacerla circular, y a veces pierde esa cosa instintiva de ver que está apretado por dos alemanes y resolver con facilidad. Tirarla a la tribuna por último. No se pueden regalar goles por eso. De repente caemos en la ideología del siempre jugar, siempre tenerla, y terminamos conspirando contra el resultado. Es preferible perder una pelota que perder un campeonato.

 

Cometió un error pero no voy a culpar a Marcelo Díaz, por ningún motivo. Es un jugador fundamental. Es el jugador que le da el equilibrio al mediocampo, pero acá hay un tema que lo trasciende. Es un tema que de repente hay que resolver más fácil y eso no pasa por Díaz, sino por el planteamiento general que tiene la selección chilena.

El gran cambio de esta selección en esta Copa Confederaciones es la posición de Hernández y la de Arturo Vidal por añadidura. Ahora Hernández juega más atrás. Es más ordenado tácticamente y da más libertad a Vidal. Por ahí se pierde algo de fuerza en el mediocampo y tal vez se tendría que ganar finiquito, pero no se logró. Es algo en lo que hay que seguir trabajado.

Chile planteó sus términos en esta Copa Confederaciones. Estuvo cerca de ganarla y lo ven como candidato a ganar el mundial. Algo que hace cuatro años no era así. Me parece que ha habido un salto en ese aspecto. Chile no era un candidato antes del mundial de Brasil. Era un equipo respetado, un equipo reconocido, pero no era un equipo de los candidatos. Ahora Chile sí lo es.

Ahora hay que mejorar estos problemas que conspiraron contra la obtención de la Copa Confederaciones. Hay que buscarle más banca a Pizzi. Hay que ver qué pasa. La tarea inmediata es clasificar al mundial, y de ahí en adelante que sea lo que Dios quiera.

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