El Dalai Lama pidió este jueves a los tibetanos que se abstengan de dificultar el paso de la antorcha de los Juegos Olímpicos de 2008 por la capital tibetana, Lhasa, y subrayó su total apoyo a China como país organizador.
La llama olímpica pasará por Tíbet la próxima semana. Los detalles son secretos desde la represión llevada a cabo por las fuerzas de seguridad chinas tras las manifestaciones de marzo en Lhasa contra la autoridad en esta región himalaya, parte integrante del país para el régimen de Beijing.
El líder espiritual de los tibetanos en el exilio, de 72 años de edad, reiteró sus llamado a una mayor autonomía política para el Tíbet pero recalcó que no quiere que el paso de la antorcha por Lhasa genere protestas semejantes a las de sus etapas en Londres y París en su periplo mundial de meses pasados.
"Apoyamos totalmente los Juegos Olímpicos; la antorcha olímpica es parte de ellos", aseguró el Dalai Lama a la prensa en Sidney, donde imparte unos seminarios de meditación.
"Más de 1.000 millones de hermanos y hermanas chinos se sienten muy orgullosos; debemos respetar eso" agregó.
Voces críticas con la autoridad que Beijing impone en Tíbet denunciaron que el paso de la antorcha olímpica por la región himalaya es un insulto, considerando sobre todo los disturbios de marzo.
El gobierno tibetano en el exilio señaló que en esos hechos fallecieron 203 personas, mientras que China sostiene que la acción de sus fuerzas de seguridad no causó muertos y que los "manifestantes" fueron los culpables de 21 decesos.
China culpó al Dalai Lama de haber fomentado los disturbios y lo acusó de intentar sabotear los Juegos Olímpicos, que comenzarán en Beijing el 8 de agosto.